Política
Mucha tensión

Los vetos de Cortés detonaron el Concejo: escándalo político y sesión suspendida en Bariloche

Crisis política en Bariloche. (Dibujo: NOVA)

Lo que parecía una sesión administrativa para ratificar o rechazar decisiones del Ejecutivo terminó convirtiéndose en una postal de la crisis política que atraviesa Bariloche. Los vetos impulsados por Walter Cortés generaron fuertes cruces entre concejales, acusaciones de alineamiento con el poder y una sesión que debió ser suspendida en medio de un clima explosivo.

La relación entre el intendente Walter Cortés y el Concejo Municipal volvió a mostrar este lunes uno de sus capítulos más tensos. La sesión extraordinaria convocada para tratar tres vetos del Ejecutivo terminó envuelta en discusiones, acusaciones cruzadas y un cuarto intermedio que obligó a postergar la definición de dos de los expedientes más controvertidos.

La jornada comenzó con un escenario complicado. Las ausencias de los concejales Tomás Hercingonja, Lucas Pérez y Laura Totonelli condicionaron el desarrollo de la sesión y redujeron el margen para construir consensos. Sin embargo, el verdadero problema no estuvo en las bancas vacías, sino en el fuerte rechazo político que generaron las decisiones adoptadas por el jefe comunal.

Los proyectos vetados por Cortés no pasaron inadvertidos. Uno de ellos establecía nuevos límites de velocidad para la circulación vehicular en la ciudad. Otro proponía la creación de un Centro Municipal de Residencia para Personas Mayores. El tercero habilitaba el ingreso a planta permanente de trabajadores contratados por el municipio. Las tres iniciativas habían sido aprobadas por el Concejo, pero terminaron frenadas por el Ejecutivo mediante resoluciones firmadas por el propio intendente y la secretaria Legal y Técnica, Yanina Sánchez.

La primera votación de la jornada ratificó el veto a la ordenanza sobre límites de velocidad. La ausencia de Totonelli, autora de la iniciativa, dejó al proyecto sin una de sus principales defensoras dentro del recinto. Sin embargo, el debate que realmente terminó incendiando la sesión fue el vinculado al Centro Municipal de Residencia para Personas Mayores.

La polémica se desató cuando la concejal Samanta Echenique adelantó que acompañaría la postura del Ejecutivo y respaldaría el veto. La decisión provocó una inmediata reacción de Leandro Costa Brutten, quien cuestionó duramente los argumentos expuestos y dejó entrever que algunas posiciones dentro del cuerpo deliberativo responden más a las necesidades políticas del Ejecutivo que a las demandas de los vecinos.

A medida que avanzaba la discusión, el clima fue subiendo de temperatura. Lo que comenzó como un intercambio político terminó convirtiéndose en una confrontación personal que expuso la profunda fractura existente dentro del Concejo. Las acusaciones cruzadas ocuparon el centro de la escena y el tratamiento de los proyectos quedó relegado a un segundo plano.

El momento de mayor tensión llegó cuando Costa Brutten rechazó una interpretación realizada por Echenique durante el debate y pidió formalmente que se retractara. Fue entonces cuando lanzó una frase que rápidamente se convirtió en uno de los títulos de la jornada política local.

"No voy a ir a ver a Walter Cortés para que me autorice algo. De ninguna manera lo voy a hacer. Si usted lo hace como concejal, habla de usted", disparó el edil desde su banca, en una declaración que dejó al descubierto el nivel de conflicto político que atraviesa actualmente la relación entre el Ejecutivo y sectores del Legislativo.

Tras su intervención, Costa Brutten abandonó el recinto y la sesión quedó prácticamente paralizada. La situación obligó a decretar un cuarto intermedio y terminó frustrando el tratamiento completo del orden del día.

Más allá del episodio, la discusión volvió a poner el foco sobre una cuestión que comienza a repetirse en la gestión de Cortés: el uso recurrente de los vetos para bloquear ordenanzas aprobadas por el Concejo. Mientras desde el Ejecutivo argumentan razones económicas, administrativas o de implementación, desde distintos sectores políticos sostienen que la herramienta está siendo utilizada para neutralizar iniciativas que no nacen dentro del oficialismo.

La controversia resulta aún mayor en el caso del proyecto destinado a personas mayores. La propuesta buscaba avanzar en la creación de un espacio municipal específico para atender una problemática que viene creciendo en la ciudad. Los defensores de la iniciativa sostienen que se trata de una necesidad urgente para muchas familias barilochenses, mientras que quienes respaldan el veto consideran que la ordenanza no contemplaba el financiamiento ni la estructura necesaria para garantizar su funcionamiento.

La misma discusión se traslada al expediente referido al pase a planta permanente de trabajadores contratados, otro de los puntos que quedó pendiente de tratamiento y que promete generar un nuevo capítulo de confrontación política durante la continuidad de la sesión.

Con dos vetos aún sin resolver, el Concejo volverá a reunirse este martes. Sin embargo, más allá de lo que ocurra con las votaciones, la sesión de este lunes dejó una conclusión difícil de ignorar: las decisiones del intendente Walter Cortés ya no solo generan debates administrativos o diferencias políticas. También están alimentando un clima de creciente tensión institucional que comienza a impactar de lleno en el funcionamiento del principal órgano legislativo de Bariloche.

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