Está más loco que una cabra: Cortés se despega de todos y alimenta las dudas sobre su rumbo político
El intendente de Bariloche volvió a marcar distancia de Alberto Weretilneck, Soria y los libertarios. La declaración contrasta con los gestos de acercamiento que había mostrado hacia el gobernador y reabre interrogantes sobre su estrategia para 2027.
Walter Cortés parece haber vuelto a cambiar de libreto. Después de meses en los que dejó trascender señales de acercamiento al gobernador Alberto Weretilneck, e incluso cuando desde distintos sectores se especulaba con una posible alianza electoral, el intendente de Bariloche sorprendió con una definición tajante: "No me siento cerca de ninguno" de los espacios que hoy disputan el poder en Río Negro.
La frase, pronunciada durante una entrevista radial, cayó como una bomba en el tablero político provincial. No solo porque tomó distancia de Juntos Somos Río Negro, sino también porque rechazó cualquier identificación con el peronismo de María Emilia Soria y con los referentes rionegrinos de La Libertad Avanza.
La declaración reforzó una percepción que desde hace tiempo circula tanto entre aliados como entre adversarios: la dificultad para encasillar políticamente al jefe comunal. En poco más de dos años de gestión, Cortés protagonizó acercamientos, guiños y desencuentros con distintos sectores, configurando un escenario en el que resulta complejo anticipar cuál será su posición de cara a las elecciones de 2027.
El contraste con declaraciones anteriores no pasó desapercibido. Hace apenas semanas, el propio Weretilneck había dejado abierta la puerta a una construcción conjunta con el intendente barilochense. Sin embargo, ahora Cortés optó por despegarse de todos los espacios y reivindicar un perfil autónomo basado en la gestión municipal.
"Trabajo todos los días y hago cosas para la gente", argumentó el intendente para justificar su distancia de la política partidaria. Sin embargo, esa estrategia también expone una contradicción difícil de ignorar: mientras reclama recursos a la Provincia y cuestiona la falta de respuestas de Nación, evita alinearse con quienes podrían convertirse en socios políticos para resolver esos conflictos.
La relación con Weretilneck fue uno de los aspectos donde la tensión quedó más expuesta. Aunque reconoció mantener un vínculo cordial con el gobernador, reclamó que Bariloche no recibe la atención que merece por parte de la administración provincial. Incluso deslizó que Cipolletti tendría una consideración superior dentro del esquema de prioridades gubernamentales.
Los cuestionamientos tampoco quedaron limitados al ámbito provincial. Cortés apuntó contra el gobierno de Javier Milei y aseguró que los beneficios nacionales no llegan a la ciudad. "Acá no llega nada, absolutamente nada", afirmó, diferenciándose también de los sectores libertarios que intentan consolidarse en Río Negro.
En paralelo, confirmó que impulsará una reforma de la Carta Orgánica Municipal mediante una convención constituyente. No obstante, aclaró que uno de los puntos que no estará en discusión será la fecha de las elecciones locales, que continuarán realizándose en septiembre de 2027.
Mientras tanto, el intendente busca mostrarse enfocado en los problemas cotidianos de la ciudad. Habló del aumento de la demanda social, de vecinos que recurren a trabajos informales para complementar sus ingresos y de la necesidad de reforzar la seguridad en los barrios altos durante la temporada invernal.
Pero más allá de la agenda de gestión, la definición política fue la que terminó ocupando el centro de la escena. Porque si hace algunas semanas el mensaje parecía ser "juntos", ahora el discurso volvió a sonar a "desjuntos". Y en una provincia donde ya comenzó la carrera hacia 2027, cada cambio de posición es observado con creciente atención.







Seguí todas las noticias de NOVA Río Negro en Google News





