Política
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Bariloche: acusan a Walter Cortés de gobernar como un “dictador” y despreciar al Concejo

La nueva controversia se desató luego de que el jefe comunal rionegrino cuestionara públicamente la iniciativa votada por los concejales para regular la actividad de los artistas callejeros en la ciudad. (Dibujo: NOVA)

El intendente de Walter Cortés volvió a quedar en el centro de la polémica tras anticipar que podría vetar la ordenanza sobre artistas callejeros aprobada por el Concejo Deliberante.

Con un discurso cada vez más autoritario y señales de confrontación permanente, el jefe comunal dejó expuesta una lógica política donde su voluntad parece estar por encima de cualquier debate institucional.

La nueva controversia se desató luego de que Cortés cuestionara públicamente la iniciativa votada por los concejales para regular la actividad de los artistas callejeros en la ciudad.

Lejos de mostrarse abierto al diálogo o al consenso democrático, el intendente salió a marcar la cancha con una frase que generó fuerte rechazo: adelantó que analizará la norma y evaluará si la veta o no, dejando en claro que la decisión política del Concejo podría terminar reducida a un simple trámite administrativo.

Pero el problema no fue solamente institucional. Las declaraciones del mandatario municipal encendieron alarmas por el tono discriminatorio y estigmatizante utilizado contra quienes trabajan en la vía pública.

“Son todos de afuera y viven en condiciones paupérrimas”, lanzó Cortés, en una definición que fue interpretada por distintos sectores como una criminalización de la pobreza y un ataque directo a artistas ambulantes que buscan subsistir en medio de la crisis económica.

El intendente también aseguró que los artistas “arruinan la postal” de Bariloche y cuestionó a las gestiones anteriores por haber sido “permisivas”. En los hechos, el mensaje político parece claro: imponer mano dura y avanzar con controles más agresivos sobre el espacio público.

La frase “en el caso mío no va a ser así” dejó en evidencia el perfil de conducción verticalista que viene consolidando desde su llegada al poder.

A esto se suma otro dato inquietante: Cortés confirmó que reforzará los operativos de Seguridad Ciudadana y que incluso “van a darle una mano a la Policía”.

Para sectores opositores y organizaciones sociales, el planteo abre interrogantes sobre el límite entre prevención y persecución, especialmente cuando el propio intendente instala un discurso de hostigamiento hacia trabajadores callejeros y personas en situación vulnerable.

En el ámbito político local ya empiezan a hablar de un estilo de gobierno cada vez más parecido al de un caudillo autoritario que al de un dirigente dispuesto a convivir con las instituciones democráticas.

No es la primera vez que Cortés choca contra el Concejo Deliberante ni tampoco la primera vez que intenta marcar superioridad frente a otros poderes del Estado municipal. Sin embargo, esta vez el conflicto escaló por el contenido social y simbólico de sus declaraciones.

Mientras Bariloche enfrenta problemas estructurales vinculados al acceso a la vivienda, el desempleo y la crisis social, el jefe comunal eligió apuntar contra artistas callejeros y poner el foco en la “imagen” de la ciudad. Sus detractores sostienen que gobierna a fuerza de imposiciones, desprecia el debate político y utiliza un discurso de confrontación permanente para consolidar poder.

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