Opinión
Mirada política

El síndrome Cristina

La grieta política no ha desaparecido.

Por Antonio Tourville (*), especial para NOVA

Estoy haciendo campaña en Río Negro y para ello acondicioné mi camioneta con propaganda de Cristina Presidenta y Martín Soria gobernador, acompañando esto con un parlante, donde propalo la Marcha Peronista, La Descamisada y la cumbia Soria gobernador. Y con ella y otros compañeros, salgo de mañana y de tarde a repartir propaganda y boletas.

Yo no tuve jamás un empleo público proveniente de la política, solo becas para estudiar porque era pobre como una rata, no recibo ni un centavo para hacer política, todo lo que hago lo financio de mi trabajo, por ser íntegramente patriota y totalmente peronista. Tengo 72 años de edad y 60 de militancia nacional y popular, que es el máximo título que he obtenido.

A resultas de esta actividad, he recibido críticas feroces en las redes, por un pequeño intercambio de opiniones que tuve con una señora, y por la presencia de mi camioneta y haber repartido boletas partidarias en las proximidades de un acto por la soberanía argentina de Malvinas, a pesar de que mi sector político es el que nunca ha dejado de revindicar la soberanía de nuestras islas. Los sectores que me atacan, Cambiemos y Juntos Rio Negro, tienen como liderazgo nacional al presidente Mauricio Macri, que ha ido desde el pedido de perdón por nuestras acciones reivindicatorias de Malvinas, hasta decir que recuperar Malvinas nos traería un gasto innecesario. Por eso, fuimos con nuestras boletas a entregarlas como vehículo de luchar por nuestra soberanía entregada.

Luego, viendo un programa que se dice político, donde no hablaban de política sino que se proferían insultos, no probados ni merecidos sobre Cristina, me di cuenta que estaba padeciendo un nuevo síndrome que he bautizado “Síndrome Cristina”, y que está caracterizado: cuando un grupo de personas no pueden hablar de nada ,solo insultan. Y esto lo que me está pasando, como le pasa a Cristina.

Estos energúmenos no pueden hablar de salarios porque sumando las tarifas de los servicios más un humilde alquiler o expensa barata, basta para que a las familias les quede poco y nada para comer.

No pueden hablar de educación, porque esta se derrumba día a día en calidad y en infraestructura.

No pueden hablar de salud, porque cada día se pasan más argentinos de las prepagas a la salud pública, desbordándola y desabasteciéndola.

No pueden hablar de economía, porque los precios suben el dólar sube, la tasa de interés sube, lo único que cae es la gente a la pobreza.

No pueden hablar de deuda, porque no solo nos fundieron, sino que nos endeudaron para siempre, llevándose todos los dólares entrantes a paraísos fiscales, muy lejos de casa. 

No pueden hablar de industria o de comercio, porque todos los días cierran grandes, medianas y pequeñas empresas, dejando un tendal de desocupados mientras los comerciantes velan sus desfallecientes comercios. 

No pueden hablar de relaciones exteriores, porque de latinoamericanos soberanos nos convirtieron en esclavos coloniales de los anglocuervos.

No pueden hablar de drogadicción, porque cada vez hay más droga y ha crecido tanto que ya hasta la Policía anda a los tiros, no para combatirla, sino para entrar en el ruin negocio. 

No pueden hablar de seguridad, porque su gobernadora estrella viaja en helicóptero y vive en una base militar porque tiene miedo. Mientras nosotros salimos todos los días a la calle a enfrentarnos con el delito endurecido por una ministra que no sabe lo que hace. Porque las teorías las pone ella y los muertos nosotros.

No pueden hablar de ecología, donde la minería arrasa con el subsuelo dejando solo monedas, y la agricultura de saqueo envenena nuestras tierras, aire y ríos, mientras el rabiecológico se nos mofa disfrazado de arbolito.

No pueden hablar de educación superior, ciencia y tecnología, dado que quieren cerrar universidades, centros científicos y entregar los adelantos obtenidos, como ya han hecho.

No pueden hablar de desarrollo de economías regionales, porque con el valor del combustible y los peajes, han quedado atrapadas. 

No pueden hablar de nada, entonces hablan de la personas, insultando, agraviando, mintiendo.

No quieren discutir,  debatir, a lo cual los desafío, siendo solo un pobre militante nacional y popular, donde quieran y cuando quieran.

Pero estos mudos políticos impotentes, solo insultan, la política está vedada para ellos.

(*) Militante peronista. Las Grutas, Río Negro.

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